domingo, 3 de agosto de 2008

Realidad Soñada

Recostado en sus pensamientos, oyendo la armonía sonar,un llamado cambia el ritmo de su tiempo.
Desconcertado acude a aquél grito. De ella lo separa tan sólo el viento de invierno y un espacio frío de sol oculto tras las nubes. Sus palabras como largos suspiros le hicieron resonar en su mente recuerdos presentes de su sonrisa celestial. Ella lo observaba, con ojos de mar, dos olas solas verdes, diciéndole con esa mirada q estaba allí para acompañarlo, y que permanecería junto a él hasta que los amaneceres desaparecieran y el Sol y la Luna se ausenten, dejándolos entre tinieblas, porque entonces ella sería llamada por el cielo para concederle la luz que precisa.
No bastó más que esa mirada para que él comprendiera y juntos consiguieron volar transitando un sendero de melodías y sentimientos compartidos hasta llegar a una estrella en donde descansaron recostados en el suelo, contemplando a aquellas nubes que reflejaban sus sueños.
Ludmila Ayelén Rueda.